sábado, 30 de julio de 2011

Te pese o no, los Economistas son científicos



El típico Economista haciendo cosas de Economistas.

Este blog no tiene ninguna intención de armar batallas campales ideológicas ni nada por el estilo, digamos que es sólo una ventana para expresar mi parecer sobre todo lo que voy descubriendo sobre esta ciencia (sí, ciencia) llamada Economía.

Ya dijo Mankiw que puede ser difícil para algunas personas asumir que la Economía es una ciencia, y es que por alguna extraña razón la gente no tiene mucho interés en conocer la cara académica de la Economía, todo lo que sabe el populacho es precisamente la imagen que proyectan muchos economistas, la imagen de meteorólogos hablando de finanzas.

Pero yo no veo con extrañeza ni indignación que una persona normal desconozca que la Economía es una ciencia por simple ignorancia, lo que yo vea mal es que existan personas malintencionadas que, por motivos ideológicos, renieguen de la Economía. Así de simple, porque no dice lo que ellos quieren.

Este tipo de personas suele escudarse en un número de excusas (cada una más ridícula que la otra) que van desde acusaciones gratuitas en contra de todos los Economistas, hasta media verdades, como que no existe un premio Nobel de Economía o que existe mucha discrepancia entre mis futuros colegas.

Pero vayamos despacio, dejando varias cosas en claro. La Economía es una ciencia, pero no una ciencia dura como las Matemáticas o la Física, es una ciencia social, por tanto engloba factores e inconvenientes que no tienen las ciencias duras.

Un Biólogo molecular, o un especialista en Física aplicada, tiene una oportunidad de la que los Economistas no gozan: pueden experimentar con cierto grado de libertad. Un Economista no puede experimentar fácilmente, esto es, no puede realizar un experimento controlado, depende de lo que ya tenemos (usualmente experiencias históricas, situaciones recientes, etc.) pues no es fácil, ni ético, experimentar con la economía de un país tal como no lo es encerrar a una persona en una caja de Skinner.

Pero hago un inciso, estamos limitados, pero aunque no sea posible investigar en el contexto macroeconómico lo es posible en el microeconómico, aclarando que son prácticas recientes a las que han llamado Economía experimental.

http://www.zonaeconomica.com/economia-experimental

http://www.economiaexperimental.com/bienvenidos/INICIO.html

Además de ello, recalcando que dije que se trata de una ciencia social, es importante recordar que esta ciencia se ocupa del comportamiento humano, específicamente en como gestiona sus recursos escasos para satisfacer sus necesidades, y en cuanto al comportamiento humano el panorama no es muy optimista, no porque no haya habido contribuciones en los últimos tiempos, si no que por alguna extraña razón personas del talante del filósofo del Zulia insisten en sostener paradigmas absurdos sobre este.

Me explico, los Economistas no sólo encuentran trabas por parte de los políticos, si no de una amplia cantidad de magufos, filósofos, otros Economistas, sociólogos, psicólogos de quinta y demás joyas que pretenden que las leyes de la naturaleza aplican a todo menos a los seres humanos.

La implantación de la neurociencia y la Psicología ha sido lenta porque, entre otras cosas, nuestro bello trabajo de 200 años se vería afectado si sacrificamos nuestro simple, y dogmático de una forma absurda, modelo de comportamiento humano: el famoso Homo Pendejonomicus Economicus.

[No quiero ofender a las fieras neoclásicas con esto, ni estoy hablando de deshacernos del Homo Economicus por completo. Estoy hablando de dejar de endiosar la ortodoxia sólo porque es la ortodoxia y dejar de rechazar los conocimientos que nos puedan proporcionar otras áreas sobre el comportamiento humano sólo porque el Homo Economicus es nuestro hijo consentido del siglo XIX, ¿Que podría suponer un cambio importante en la praxis de los Economistas?, por supuesto, pero de eso se trata mijitos, de hacer ciencia y mover vuestros “adinerados” culos, los Físicos ya lo hicieron dos veces, nenazas.]

Todo este asunto del Homo Economicus me lleva a mencionar otro de los inconvenientes de la Economía como ciencia: la Filosofía (no se molesten Filósofos, no me “lapiden” con sus ejemplares de la teoría del conocimiento, ya explicaré)

Ustedes saben que, por lo general, los Economistas nunca están de acuerdo en nada. Sé que exagero, pero los Economistas son como los Judíos (de hecho, todos los son en mayor o en menor grado :trollface:) , esto quiere decir que pones a dos Economistas a discutir sobre algo y es muy probable que salgan tres o más soluciones y opiniones.

Este no es un problema de la ciencia, per sé, si no más bien un problema Filosófico, pues muy a mi pesar mi futuro trabajo no sólo implicaría investigar sobre el comportamiento humano, si no proponer soluciones para que la sociedad viva mejor, y ese es un apetitoso “honey pot” para distintas clases de pendejos.

Es un problema que compartimos con las ciencias políticas y el Derecho, y es que las opiniones de los Economistas suelen tener un claro sesgo filosófico, tanto en materia política como en la económica.

Un ejemplo clásico es el de subir los impuestos a los ricos o no, dos Economistas (uno de derechas y uno de izquierdas) pudieron haber estudiado juntos toda su vida, pero es probable que obtengas respuestas completamente contrarias de ambos, y es que aunque sepan más o menos lo mismo no quiere decir que uno de ellos no se masturbe por las noches pensando en Ayn Rand o en Marx.

Y esas peleas entre Chicago Boys, Marxistas, Keynesianos, Austríacos, juanillos, prencejos… en fin, todo el desmadre, da una sensación extraña sobre la Economía, se empieza a ver más como una disciplina de opinólogos profesionales en vez de científicos.

Pero no es así, crea sumercé o no lo que estoy diciendo, la política Económica es sólo una parte de la Economía, eso de las escuelitas es sólo la fachada, más allá de todo ese desorden de ideas hay una carrera con diversas aristas que requiere una buena preparación.

Otro asunto que me gustaría tocar en este artículo, son las declaraciones que hacen algunas personas sobre la Economía, no ya porque crean de verdad que no es una ciencia, si no porque odian a todo el colectivo de profesionales.

Yo puedo entender que la mayoría de los Economistas mediáticos, y que trabajan en los gobiernos, son una panda de cabrones estúpidos y poco serios que persiguen más sus intereses políticos y filosóficos que el rigor científico y el bienestar de las personas.

Lo que yo no entiendo es que esta crítica provenga de otra panda de cabrones, que si no son de izquierdas (usualmente Marxistas y corrientes derivadas) resultan siendo casualmente Austríacos, que la critican sólo porque no dice lo que ellos quieren oír.

Osea, ven mal que la Economía no diga que el Estado es el peor mal del planeta tierra, o que el capital violó a mi madre, que la teoría del valor trabajo es cierta, que las Matemáticas apestan, que el dinero es deuda y demás estupideces que estos iluminados sacaron de sus culos.

En fin, ven a la Economía como “esclava del sistema imperante”, cuando claramente no lo es, a juzgar la diversidad de opiniones que existen, existieron (sí, se estudia a Marx, e incluso a Hayek) y seguirán existiendo mientras esta sea una ciencia.

¿Por qué hago hincapié en ello?, porque estoy harta de la gente que cree que puede hablar gratuitamente de la Economía porque, al igual que la política, nos incumbe a todos.

Una cosa es que te quejes del precio del pan, y otra muy distinta es que te pongas a hablar de políticas monetarias sin tener algo de formación en ello, o por lo menos estar informado. Esto no es política, aquí es lo que es hasta que se demuestre lo contrario, esto es, no puedes hablar sin prueba alguna sobre el tema que quieras y regodearte impunemente de tu incultura.

Y con esto, amiguitos míos, concluyo el presente artículo… y mi presentación.


Lord Keynes en una convención Austríaca.

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