miércoles, 12 de octubre de 2011

Una pequeña defensa a la economía del comportamiento

There's no reason to think that markets always drive people to what's good for them

Richard Thaler



Hay una cantidad de aportes nada despreciables por parte de economistas que suelen denominar como “heterodoxos” que son deliberadamente ignorados por la ortodoxia económica porque no corresponden al coctel de drogas normativo que nos quieren vender como ciencia verdadera.

Lo cierto es que mientras ellos se creen los físicos de las ciencias sociales (no me jodas) los especialistas en Marketing aprovechan diversas falencias psicológicas de la especie para ganarse el sueldo. De una u otra forma, ellos han sabido aprovechar un poco mejor ese apasionante campo que es la psicología del consumidor que nosotros, los supuestos (en mi caso, aspirante) científicos sociales rechazamos con vehemencia porque supondría renunciar a un axioma extremedamente valioso para la ciencia económica: somos seres ultraracionales y calculadores.

Por supuesto, este tipo de tesis quedaría mejor en el repertorio de un hablador de paja profesional que el de un supuesto científico, pero es lo que tenemos por creernos matemáticos, por alguna extraña razón se cree que podemos postular axiomas tal y como lo hace las Matemáticas. Me explico mejor, en Matemáticas un axioma es una premisa indemostrable, pero que se asume que es cierta, todo está bien hasta allí de no ser que son una abstracción, es decir, no pretenden describir la realidad física tal y como lo hacen las ciencias naturales y sociales.

Era de esperarse que el supuesto axioma esté soportado en las vanas esperanzas de unos cuantos pajilleros optimistas que se tragan sin pensar la idea de que estamos por encima del cosmos, por tanto, violamos las leyes físicas y podemos ignorar la evidencia de otras ciencias que, de paso, tratan de estudiar el comportamiento humano con mucha más seriedad y profundidad.

Aparte de la manía de creer que, si me permiten la grosería, tenemos la polla más grande que los sociólogos y los psicólogos, se asoma un enorme problema que, según mi percepción, pone en peligro el futuro de la Economía como ciencia seria. Por alguna extraña razón existe una horrorosa tendencia entre estos señores de actuar como científicos todo el tiempo excepto cuando se trata de políticas económicas.

¿Se ha preguntado usted por qué los economistas son intragables?, yo le responderé: porque son monigotes con corbata que creen, lamentablemente, que su opinión es la mejor sin tener respaldo alguno detrás.

Y eso no es solamente problema de los economistas, es una puta plaga en toda ciencia social. Siempre hay payasos hablando de construcciones sociales, manos invisibles y capitalistas malvados. Cuando se trata de cosas realmente importantes, que involucra el destino de millones de personas, abandonamos el tufillo empirista y nos entregamos a las teorías más bananeras que pueden existir que, en el mejor de los casos, tienen un siglo de existencia.

Incapaces de superar a los cuatro gatos clásicos de siempre y a sus payasos profetas nos hemos vuelto una ciencia endogámica incapaz de comprender el concepto de incertidumbre. Cuando una ciencia como la Física ve fallos en cosas aparentemente nimias como la predicción de la orbita de mercurio, trata de buscar respuestas ya sea ampliando el modelo o reemplazandolo, algo aprendieron de la experiencia de Einstein y, por ahora, no se aferran rabiosamente a una teoría aunque manifiesten escepticismo ante hipótesis nuevas. ¿Qué hacen algunos economistas?, sencillo: el mejor ataque que he visto a la economía del comportamiento es que, a la larga, terminará creando modelos que servirán para lo mismo, pero más complicados y, por supuesto, más precisos porque corregirían los errores de los modelos ortodoxos.

Ese criterio de utilidad es bananero y peligroso, porque, de hecho, el modelo newtoniano, a pesar de todo, hace predicciones fenomenales (mucho mejores que las predicciones de los Walter Mercado de la Economía) y ha constituido un pilar importante de la ingeniería.

Quiero decir, su utilidad es innegable y ha traído bienestar a la humanidad (por lo menos mucho más que las ideas de los wall street boys), lo cual no quiere decir que sea cierto. Newton ya fue superado científicamente.

Hay mucha gente que se mete a estudiar Economía para trabajar administrando o gerenciando empresas o para trabajar en la bolsa de valores olvidando que esto es una ciencia y que, como tal, existen personas interesadas en algo más que el mundo de los negocios.

Que sí, que hay que generar modelos funcionales, coherentes y eficientes que describan la realidad, nadie se ha negado a eso, el problema es que la realidad es lo que es, no lo que tu digas, e inventarse un axioma que resulta ser una descarada mentira basada en ideas etéreas es anticientífico. Si fuesen de verdad personas honestas dirían que se trata de una simple suposición, como en los problemas de caída libre en los que se supone no hay rozamiento del aire (cosa que es claramente una mentira)

Si no somos psicólogos y no sabemos un carajo del comportamiento humano, ¿por qué comprometer nuestra ciencia y entregarnos a vanas teorías bananeras sabiendo que hay herramientas muy interesantes como la neurociencia?

No es el hecho de aceptar la economía del comportamiento o no, ella puede estar equivocada, se trata de algo mucho más básico: aceptar que nosotros también podemos estar equivocados. Hay economistas que hablan como si tuviesen el prestigio y la credibilidad de un doctor en Física sobre casi cualquier tema, y sobra decir que no hay que tratar de contradecirlos, ellos y sus elegantes modelos tienen la razón, quien se equivoca es la realidad.

Y como la realidad está equivocada, tenemos curvas de phillips y de laffer para rato, más no ciencia de verdad porque,como siempre, nos refugiaremos en nuestras supuestas limitaciones mientras desdeñamos de gente como Edward Osborne Wilson.


PD: de hecho, ellos son prueba fehaciente de que no somos tan racionales y somos gobernados también por las emociones.

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